¿Compacta, bridge o cámara de objetivos intercambiables?
La compacta cabe en un bolsillo y sirve para viajes y día a día. La bridge tiene cuerpo grande y objetivo fijo, con zooms de 40 o 50 aumentos: es la opción para fauna, deporte o escenarios lejanos. Las de objetivos intercambiables dan la mejor calidad y son las más caras.
Compacta
Cabe en un bolsillo y se lleva sin pensarlo, que es la única cámara que acaba usándose. Zoom modesto, sensor pequeño y ningún ajuste que aprender.
Su problema es que compite con tu móvil, y por debajo de cierto precio pierde. Tiene sentido cuando quieres algo que no sea el teléfono, o cuando el zoom que trae supera al de tu móvil.
Bridge
Tiene el cuerpo grande de una réflex pero el objetivo va soldado. A cambio de no poder cambiarlo, te dan un zoom enorme por poco dinero: cuarenta o cincuenta aumentos ópticos donde una cámara de objetivos costaría cuatro veces más.
Es la respuesta para pájaros, deporte desde la grada y escenarios lejanos. El precio que pagas es un sensor pequeño, que se nota en cuanto baja la luz.
Objetivos intercambiables
Sensor grande, mejor calidad y la posibilidad de cambiar el objetivo según lo que hagas. Es el salto de calidad real, y también el que más dinero arrastra.
Aquí entran las sin espejo, que han sustituido casi por completo a las réflex. Son más pequeñas, enfocan mejor en vídeo y su visor es una pantalla, así que ves el resultado antes de disparar.
Compra el cuerpo sabiendo que el objetivo del kit es el principio. Cada objetivo adicional cuesta entre 200 y 900 euros, y ahí es donde se va el presupuesto de verdad.
Y las instantáneas, que son otra cosa
Una instantánea no compite con ninguna de las tres. No se compra por calidad de imagen: se compra porque la foto sale en papel en el momento y se la puedes dar a alguien.
Como cámara es limitada. Como objeto para una fiesta, un viaje o un regalo, no tiene sustituto. Y su gasto real no es el aparato, es la película: cada foto cuesta entre 60 céntimos y un euro.
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